lunes, 28 de septiembre de 2015

SIN PRISA, PERO SIN PAUSA (1). (RABIETAS)

SIN PRISA PERO SIN PAUSA (1) (RABIETAS)

Buenos días gaza-familias,
Durante este curso 2016/2017, vamos a intentar publicar estas entradas que esperamos que os sean de ayuda, que tratan sobre temas relacionados con la evolución de los más bajitos. Aquí os dejamos la primera entrada que publicamos el curso pasado sobre estos temas y que iremos recuperando para volver a publicarlas.


Hola familias,

     Este año el blog tendrá algunas entradas adicionales. Serán sobre temas que pueden ser interesantes para vosotros y que por las demandas que nos hacéis, creemos que os pueden resultar útiles. Este curso, además de las entradas diarias de las actividades de los niños (que sabemos que son las que os gustan) también habrá, de vez en cuando, otras en las que hablaremos de temas relacionados con las características evolutivas de los niños de 0-3 años, a estas entradas que vamos a añadir,  las vamos a llamar "Sin prisa, pero sin pausa", para que las diferenciéis nada más verlas.

     No creáis que con estas entradas los niños serán como relojes suizos, no, no lo serán, porque cada persona y en este caso cada niño tiene una personalidad diferente, pero si que tendrán unos hábitos y rutinas constantes , que serán, no sólo muy saludables para ellos, sino que también os serán útiles para vosotros, y vuestro descanso. Así que no serán suizos, pero serán españoles que también dan la hora y cada vez mejor.

     Así que os dejamos con la primera entrada que es: "Las rabietas".

-          (Un padre a su hijo en el parque) Hijo, venga levántate del suelo.
-          (Un amigo del padre) Que tal Marcos, como estáis?
-          Pues mira aquí con mi hijo, que últimamente se coge unas rabietas de miedo, y no se porque…

     Cuando alcanzan los dos años de edad es muy frecuente que los niños tengan rabietas. El niño se encuentra en una etapa de autoafirmación personal, necesita decir que "no" y probar de este modo a los padres.
     
     Los padres debemos afrontar y vivir estas etapas por las que pasan los niños con normalidad y la mayor calma posible, son cosas que van a ocurrir y lo único que tenemos que hacer es estar preparados para ayudarles a solucionarlo.
     Cuando llegan a esta edad , los niños necesitan probar hasta donde pueden llegar , hasta donde llega su poder de conseguir lo que quieren, es parte de aprender a ser niño y a nosotros nos toca aprender a ser padres superando estas etapas de nuestros hijos. No es más que decirles" No", así "No" , por ahí "No", que se de cuenta de que con las rabietas no va a conseguir lo que quieren.

Os dejamos algunas pautas que los psicólogos infantiles (en este caso el de Silvia Álava) recomiendan:

-  Refuérzale y préstale atención cuando no tiene una rabieta. Avísale que cuando llora o grita no le entendemos y que por eso no le haremos caso. Pero en cambio, cuando se le pase y deje de gritar, entonces papá o mamá volverán a estar y a hablar con él.

-  Utiliza la comunicación no verbal. Una mirada a tiempo puede ser de gran utilidad y evitar que la rabieta se desencadene.

-  Mantente firme. Hazle ver que ese no es el camino para conseguir su objetivo.

-  No ceder pensando que así la situación no va a ir a más. Esto reforzará su conducta de llantos y gritos y hará que se intensifique y perdure en el tiempo.

-  No intentar razonar con él o con ella cuando está en fase de rabieta. En ese momento no vamos a conseguir que razone y lo más probable es que el niño vea que le hacen caso, y cada vez llore más.

-  Retírale tu atención, o incluso vete de la habitación donde estéis. Lo mejor en estos casos es retírales la atención, que vean que ante su rabieta, el adulto no les hace caso, hasta que se le vaya pasando.

-  Habla menos y actúa más. El error que más se comente en estos casos es hablar mucho, hacer intentar razonar al niño y no ponerle consecuencias por su pataleta.

-  No recurras a las amenazas, dile cosas que vayas a cumplir, si le cuentas cosas que sabes de antemano que no van a suceder o que no vais a hacer cuando se le pase la "rabieta",sólo vas a conseguir perder tu credibilidad.

-  No te enfades ni grites. Los niños copian a sus adultos de referencia, si ven que sus padres gritan, ellos lo harán más y el descontrol del niño vaya vez será mayor.

-  Dale una salida digna. Cuando los niños son pequeños, llega un momento que se quedan enganchados a la rabieta y ya no saben ni porque lloraban. Por eso cuando disminuya la intensidad del llanto se les puede distraer con otra cosa o plantear una opción diferente.

     Es el momento de marcar ciertos límites que ayuden al niño cuando se siente desbordado, limites que sirvan de contención.

     Esperamos que con estas y otras entradas os sirvan de ayuda en la gran aventura de ser padres, un camino en el que nunca terminamos de aprender...


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